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Hoy, está de moda hablar de discurso de odio para no hacer nada

La palabra odio no es algo liviano. Estos últimos días, desde el intento de asesinato a la vicepresidente argentina, circula la versión de que el presunto asesino se habría inspirado en los discursos de odio de la justicia, los medios que opinan distinto y la oposición.

07/09/2022 23:10 - @Giannini

En Argentina, la democracia volvió definitivamente hace 40 años. Estos días, comparativamente, se recuerda al Presidente Alfonsín, primer presidente de la democracia y antítesis del odio, que siempre mantuvo un discurso de unión y de respeto por todas las ideologías.

Sobre todo, en situaciones como ésta donde las posiciones políticas enfrentadas, los agravios, la falta de consenso, la forma en que se trató la pandemia, la entrega atrasada de las vacunas, la creciente falta de trabajo, el hambre, y al borde la hiperinflación, estamos llegando al abismo.Y no al odio que tanto se proclama 

Con el agregado de esta situación del intento de magnicidio, tan tremenda como extraña. Custodios que no se despabilan para proteger a Cristina y no son separados del cargo, un Ministro de Seguridad que sigue en el cargo sin ponerse colorado, el acusado que se negó a declarar, el arma que se encontró que ahora dicen que no es el arma original (que fue cambiada en el trayecto), el teléfono celular del supuesto "sicario" que habría sido formateado. Muchas desprolijidades que hacen al hecho tremendo y bizarro, al mismo tiempo.

En días anteriores, al portador del arma se lo ve corriendo a los móviles de tv para llamar la atención.Y dando opiniones por donde pudiera. Otra situación rara, por ponerle un apelativo. 

Claro, con pistas mal cuidadas  o desprotegidas, como siempre ocurre aquí, no llegaremos a la verdad. Como tantos otros casos terribles de Argentina que fueron abandonados por casancio o vaya a saber por qué.

Ante las rarezas del caso, tampoco se habla para nada en contra del atacante. No se está muy interesado en saber quien lo mandó, si actuó solo como lobo solitario o formó parte de un equipo. Aparentemente, la justicia se está ocupando pero los afectados parecen quitarle toda responsabilidad al supuesto criminal para apostarla sobre los "verdaderos responsables" : el periodismo, la oposición y la justicia que, por estos días, desempolvó el caso de Cristina y que según los partidarios, son los causantes de "generar odio" y dar a luz a estos lobos solitarios.

Como hacía mucho tiempo, no se veía, hoy en Argentina, la grieta parece imposible de "soldar" entre oficialistas y opositores. Incluso, las familias que se fanatizan por uno u otro candidato, han llegado a distanciarse y hasta romperse por pensar diferente.

Punto de quiebre: odio o reflexión 

Y contra lo que podria pensarse , que este hecho desgraciado nos podría unir y hacer reflexionar a todos, ya que la vice se ha salvado y puede seguir firmando libros, ha hecho el efecto contrario.

Hoy, se expresa la teoría de que los discursos de la oposición, del fiscal que pidió 12 años para la ex presidente, por casos de corrupción, y de los medios que no son sus fanáticos, "desataron el odio y el querer matar a Cristina"-según sus adeptos.

Hoy, está de moda hablar de discurso de odio para no hacer nada
Basta de avivar el odio y a trabajar todos por el bien común 

Gentileza fotos: Pixabay

Podría conciliarse la grieta pero el odio engendrado todos estos años entre capitalismo y kirchnerismo/socialismo/comunismo, fogoneado por la política, ha llegado a un punto casi irreconciliable porque no está la voluntad de "amigarse en bien de la República", porque lo que importa no es la patria, sino el negociado y el poder. Y esto va para todos los bandos.

Lo "atractivo para algunos" sería una guerra civil.  Y un camino hacia la "venezuelización" como dijo la periodista española, Pilar Rahola, que desde lejos tiene una visión más objetiva que todos nosotros. 

¿Alentar a una guerra civil no es odio?

Los motivos están subyacentes: falta de trabajo, piqueteros, planeros, clase media ignorada que solo paga impuestos, se rompe el lomo y no le alcanza para vivir, la casta política que no pasa ninguna necesidad y jamás hace un gesto para para contribuir en algo, las marchas diarias pidiendo dinero sin trabajar, los piqueteros cortandola calle y no dejando circular libremente , los feriados que el presidente declara entre gallos y medianoche, para hacer una marcha partidaria en favor de la atacada.

Con el desastre económico que sufre Argentina, no se puede dejar de trabajar. Al contrario, hay que trabajar más para poder encaminarse. 

Todos lamentamos el episodio y agradecemos que no haya muerto nadie pero es una situación de violencia fuerte que tambalea el orden institucional aún mas.

Los hijos que se van al exterior por falta de oportunidades, en un país tan maravilloso que es un paraíso de recursos pero que se empeñan en esquilmarlo, tomando decisiones incomprensibles, para quien vive aquí. Mientras  la casta política, obviamente, sigue con todos sus privilegios y nunca se entera o no le importa lo que le pasa al ciudadano de a pie. 

Antes que el odio, van el orden institucional y la República

A ningún político o a casi ninguno le importa la Patria. Habrá algunos decentes que,  cuando entran al ruedo, son manipulados y deben tomar las costumbres no tan santas de sus líderes, o retirarse  de la política que no es para cualquiera, evidentemente.

Muchísima gente no ve el discurso de odio que se proclama a los cuatro vientos, cuando un fiscal pretende aclarar la responsabilidad o no de la vicepresidente en una asociación ilícita, y no lo ve en la oposición que es bastante tibia y blanda y muestra miedo al régimen imperante.

A los opositores no los veo con agallas, con propuestas, con discursos hacedores, innovadores. La responsabilidad de la caída en picada de nuestra Patria es de todos. Incluso, del ciudadano que mira, solo mira azorado, discute o se deja lavar el cerebro. 

El discurso de odio tiene que ver con el fascismo, con el nazismo, con el racismo, situaciones muy fuertes. Ya hablaré de este tema en otro artículo. 

Lo que se quiere hacer ahora para "solucionar la creciente violencia" es amordazar a la prensa poniendo por delante al discurso de odio  "léase : opiniones contrarias al regimen imperante". Con el "altruismo" de conservar la paz social, se habla de que la justicia ya no juzgue a la vice, como infantil y escandalosamente, pidió un Senador. 

Desde que en Argentina se instaló la idea de los derechos humanos de los delincuentes, no así de las honradas víctimas que perecen todos los días en una muerte atroz ordenada por las "víctimas de la sociedad" (léase: ladrones y asesinos), todo involucionó.

No manifestarse a favor de alguien, no es un discurso de odio

Y ahora, ¿qué haremos? ¿Dejaremos que empiecen a silenciar la voz del periodismo y la del ciudadano, sin poder decir "esta boca es mia"?.

¿Decimos no a la quita de derechos?, costó mucho recuperarlos, y ya lo sufrimos.  No queremos volver atrás, no queremos ser Venezuela y tener que emigrar o vivir sometidos.

Hoy, está de moda hablar de discurso de odio para no hacer nada
Libertad de elegir 

Somos una República libre, soberana, democrática y pluralista. Y lo seguiremos siendo. Depende de todos los argentinos. Y como dijo un conocido periodista "a las armas las carga la política" y agregaría: nunca, el supuesto odio del que piensa distinto. Tenemos a Cuba y  a Venezuela como tristes ejemplos de políticas destructivas que subsumieron al pueblo en el sometimiento y la pobreza. Y ¿por qué seguirlos? Definitivamente, ¡no!

 

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