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Trabajadores y "planeros": cautivos todos de una política desfachatada

Ni Ionesco hubiera escrito una obra de teatro tan absurda. En Argentina, hace 2 décadas que se otorgan planes de manera indiscriminada, a diestra y siniestra, a extranjeros ilusionados que vienen por la novedad del plan, y lo que es peor, a intermediarios que reparten y se quedan con la mejor parte.

30/06/2022 02:28 - @Giannini

Y todo, cada día, va a peor. Hoy, una de las brechas clave en la sociedad argentina, la representa el "planero/piquetero"  (que corta calles reclamando más dinero sin trabajar) frente el trabajador de clase media que paga sus impuestos para todo tipo de planes, algunos necesarios y muchos, no tanto, y que se ve impedido de circular para ir a trabajar y  cumplir con sus obligaciones impositivas. ¿Hay algo más absurdo? 

Ambos, trabajadores y "planeros", discuten y reniegan a uno y otro lado de la brecha.

Planero: Persona que recibe una suma de dinero mensual, sin hacer nada a cambio, más que protestar y hacer piquetes cuando se les ordena.  Algunos "afortunados" reciben varios planes por diferentes conceptos.  

Pero sepan que si la gallina de los huevos de oro (el trabajador) no produce, ¿qué cobrará el Estado (los "planeros" de arriba -funcionarios- y los de abajo -la gente común-

El caos y el enfrentamiento es lógico: se discute ante la indiferencia del que no trabaja y reclama y se ampara en el derecho de protestar libremente mientras aplasta el derecho del trabajador de  circular libremente. Y siempre, hasta ahora, gana el que vulnera la ley: la policía tiene la orden de cuidarlos en la Capital y en la Provincia. Mientras el "laburante" es un paria a la deriva. 

Un caso absurdo de la última marcha "planera"

En el último piquete (término argentino acuñado en referencia al corte de una calle por una masa dirigida) , se produjeron varios conflictos entre piqueteros que ocupan la calle en su totalidad y quienes van hacia su trabajo y pierden su premio por presentismo. O se le impide el paso a quienes habían esperado varios meses su turno médico. Y, entre ellos, se vio a un señor con cáncer que iba a aplicarse radioterapia al hospital para alivianar dolores y prolongar su vida.  Sorprendentemente, cuando este señor pidió que lo dejaran pasar por su salud, los  "encargados del caos callejero" se "plantaron" y le dijeron que ellos estaban manifestando y que no les importaba a dónde tenia que ir el ciudadano, proveedor de sus planes, claro. Ni siquiera toman consciencia de eso: es como si tu jefe fuera a depositar tu sueldo al banco y no lo dejaras pasar. 

Repito, Ionesco, tendría mucho material para La Cantante Calva. 

En el 2001, año de una tremenda crisis, fue necesario un subsidio porque mucha gente se estaba muriendo literalmente de hambre. Pero luego se le fue tomando el gustito al plan, tanto de arriba como de abajo, y se prolongaron por 20 años más con aumentos y adicionales cada vez más altos, sin ninguna contraprestación a cambio, llegando a cobrar en algunos casos más que un trabajador privado o un docente. 

¿Cuál sería la motivación de un "planero honorario" para buscar un trabajo para el que tendría que viajar, encontrarse del otro lado y que los piqueteros le cierren el paso, llegar tarde al trabajo, escuchar los reproches de su jefe y cobrar a fin de mes menos de lo que cobra hoy, solo por ir las marchas, dejar un 2% de su "sueldo" a su dirigente  y armar "bardo" (conflicto). 

Sin ir más lejos, un periodista contaba que en el último piquete ocurrido en junio 2022, estuvo 2 horas atascado por los cortes y cuando al fin pudo salir para ir a su trabajo, fue interceptado por la policía de tránsito que le pidió toda la documentación, haciéndole perder más tiempo, mientras el resto de la Ciudad era un caos de ilegalidad. Una burla, un sinsentido. 

Un vía crucis cotidiano

Alguien corta la calle varios días, rompe monumentos, hace desmanes, profana las piedras que representan a los fallecidos por el Covid, y no pasa nada. Mientras que otro que va a trabajar y paga impuestos religiosamente, debe pasar por distintas estaciones de sufrimiento, para llegar a destino. 

Esa gente que corta la calle dirigida por los "Gerentes del Pobrismo"* , cree en muchos casos, que el dinero que reciben se los manda el presidente, la vice, la oposición o algún funcionario, de su propio bolsillo. Siento decirles que no. Ni siquiera viene de su dirigente social, al contrario.

Y la gente se está cansando porque la historia se repite hace 20 años y porque los impuestos que paga no es del dinero que le sobra, sino del que le falta. Del que no puede pagar un seguro de salud, del auto que no renueva, de los viajes que no hace y del ahorro, ya pasado de moda,  que tampoco puede hacer, ante cualquier emergencia. O para progresar, verbo que quedó en desuso. Los únicos que progresan son los líderes y amigos del "progresismo". Y demás partidos políticos.

*Pobrismo argentino: pobretería basada en la obtención de subsidios repartidos por dirigentes sociales. Postura que ve en la pobreza una categoría moral, más allá que la escasez de recursos. 

A nadie le alcanza el dinero 

Si a todos los que no les alcanza el dinero, con la ya casi hiperinflación de Argentina, fueran a hacer marchas y piquetes, ¿quién pagaría los planes?

La mayoría  de la clase media que siempre trabajó, come carne como un artículo de lujo, esporádicamente. Y en las marchas "planeras", hay gente que hace 20 años que no trabaja que no quiere comer arroz ni polenta y exige carne.

Está muy bien que piensen en una buena nutrición pero es otro absurdo, ni siquiera el que trabaja sin parar, alcanza a comer bien. Otro punto importante que muchos, tampoco, saben. O no les importa. 

El problema es que mantener los planes tanto tiempo sin generar en 20 años una política de empleo serio para devolverles el trabajo y la dignidad a la gente que quedó fuera del sistema por el desempleo o que no había entrado nunca, jamás puede dar resultado para ningún ciudadano ni para ningún país. 

Se pierde la cultura del trabajo y  varias generaciones ya creen, lavado de cabeza mediante y falta de educación, que se merecen todos los derechos pero no aceptan ninguna obligación. Sin embargo, esto es un negocio redondo para unos pocos, por lo que se mantiene el caos y la falta de trabajo.  

¿Y cómo se resuelve a estas alturas? Y no hablo sólo del gobierno que creó los planes eternos sino también de la oposición que cuando gobernó, los duplicó y hasta  préstamos "paga Dios" (impagable) otorgó, "con la nuestra" (otro término acuñado en Argentina que indica cómo se dilapidan los impuestos del que trabaja y aporta)

Hay mucha otra gente, dentro de los planes, que quiere trabajar pero no es escuchada: ahora la pelea principal es entre las organizaciones sociales que gestionan el "pobrismo" y el gobierno, para reclamar más y más tajada, de todos lados. 

Cuando la solidaridad es impuesta, no es solidaridad. 

Obviamente "impuesto solidario" es un oxímoron.

Trabajadores y
La solidaridad es espontánea y voluntaria, no impuesta 

 

A la compra del dólar para viajar o para ahorro, que es la única moneda en la que se puede ahorrar en Argentina, (si no pregúntenle a los funcionarios en qué moneda ahorran)  se recarga con casi un 70%, algo que ningún país del mundo civilizado cree ni entiende.

Con ese "impuestazo", empezó una inflación desbocada en diciembre de 2019, que está llegando a ribetes insoportables y que cada vez empuja más gente fuera del sistema. 

Y con el slogan de ayudar al vulnerable, los dirigentes se ponen en primera fila como pseudo-vulnerables y lo más absurdo: pronto serían poderosos ya que se hablaría de un nuevo Ministerio del planero/piquetero, para manejar fondos que ya no alcanzan salvo que agreguen más impuestos a la cantidad irrisoria de los que ya hay (muchos más de 100 y algunos repetidos) y que impiden la productividad del que quiere trabajar honradamente. 

Manejarían esos fondos como ahora pero sentados en un escritorio y con sueldos del Estado, claro. La gente progresa. 

Seguramente, como no se les cae una idea a nuestros legisladores, algún otro impuesto inventarán.  Pero los privilegios de la casta política, no se tocan. No se tocaron ni en pandemia.

Indudablemente, la ley no es igual para todos en nuestro bendito país. 

El plan y el piquete son una bomba de tiempo. Pero ni el gobierno ni la oposición se atreven a desactivarla porque se  les esfumarían los votos demagógicos que todos aman. 

Los gobiernos, amigos de los eufemismos, a este caos diario (llevamos casi 4.000 piquetes en lo que va del año) lo llaman "redistribuir la riqueza" . La riqueza ajena, por supuesto, generalmente la del trabajador que quiere progresar pero que no lo dejan ya que  lo "esquilman" con los impuestos "solidarios". 

Mientras mucho argentino perdió el trabajo, la dignidad, el respeto de sus hijos y de quienes tienen trabajo que los observan con desprecio, cantar y cortar la calle, muchos otros disfrutan el "dolce fare niente" instalado. 

Claro que cuentan con la pseudo-lástima de los gobiernos de turno que les dicen que ellos acabarán con la pobreza. Yo creo que sí están acabando con la pobreza. Con la propia. Basta ver cómo viajan y cómo viven: mansiones millonarias en el país y en el exterior y, paraísos fiscales impensables. 

Trabajadores y
Se necesita trabajo e igualdad ante la Ley para ser una Nación viable 

Todo ese dinero obviamente falta en viviendas, educación, salud, sanidad, rutas, seguridad, salarios y jubilaciones dignas, progreso, calidad de vida. Y lo peor de todo es que insultan la inteligencia del ciudadano: todos los políticos trabajan para las próximas elecciones y prometen arreglar el caos.

Entre los planes de los que tanto se habla, el mayor plan de la política en general, es inventar historias que no se las cree nadie. ¿Hasta cuándo?

 

 

 

 

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